LANACION.com 29.08.2007 Inicio | Deportiva | nota El torneo Apertura Un triunfo con el corazón en la mano San Lorenzo le ganó a Racing un clásico inolvidable: la Academia vencía 3-0, pero Romeo, en tiempo de descuento, le dio el 4 a 3 al Ciclón La ficha del partido ¿Cuántas lecturas puede tener un partido con tantas alternativas, tan pleno de emociones, tan inescrutable en su desarrollo, tan hecho para la incredulidad y la incertidumbre? Infinitas, desde lo analítico y lo pasional. Racing lamentará por mucho tiempo haber perdido así, de una forma a la que jamás le encontrará explicación. Y aunque las haya, tiene razón. San Lorenzo tal vez capitalice en su futuro inmediato este triunfo por 4-3 con mucho de heroico, que le pareció utópico cuando perdía 3-0 a los 28 del primer tiempo. Ahora es temprano para analizar con tanta frialdad un partido inolvidable, que dejó un listón demasiado alto en la carrera por convertirse en el mejor del campeonato. Las razones para tildar a un encuentro de partidazo pueden tener que ver con su categoría técnica, pero también con su nivel de emotividad. A este clásico que no dio respiro hay que inscribirlo en el segundo renglón, porque no hubo nada que no tuviera. Hubo errores, goles -incluso uno en contra-, sacudones, alguna que otra polémica, un penal fallado y un expulsado. Hubo un ganador inicial, Racing, que ni esperaba encontrarse con un menú de ventajas tan profuso como el que le ofreció San Lorenzo. Y todo empezó muy temprano, con la primera equivocación gruesa -y múltiple- de la zaga local. En un centro desde la izquierda, el sector desde el que Racing elaboró toda su producción ofensiva por las facilidades que encontraba, falló la defensa, después Orion -dio rebote-, la pelota pegó en Aureliano Torres y terminó dentro del arco. Eso ocurrió antes de que se cumpliera el segundo minuto y cambió el curso del partido. San Lorenzo se descompensó súbitamente, se obnubiló de golpe. Empezó a ofrecer un flanco terriblemente vulnerable en su lado derecho, en el que anoche no estuvo Rivero. Racing, que parecía haber comenzado con precauciones, le sacó tajada a fondo. Se dedicaba a disolver los ataques voluntariosos y confusos que articulaba San Lorenzo, y despachaba respuestas que casi siempre aprovechaban esos espacios vacíos. Los problemas claros que acusaba el fondo local, en realidad, empezaban con ese desequilibrio y se volvían evidentes en el área. Llegó el segundo gol de la Academia, también por allí, con un centro-pase final de Salcedo que remató Avalos. Un rato después, el tercero, suscripto por un remate fantástico de Pellerano desde afuera del área. San Lorenzo tenía sus chances porque no dejaba de insistir, pero también sufría con réplicas. Llegó al gol, por fin, en un impecable derechazo cruzado de Silvera, pisando el área; era lo justo y empezaba a abrir incógnitas que se profundizaron cuando Campagnuolo tomó con la mano la pelota fuera del área y el árbitro Lunati lo expulsó al considerarlo en posición de último hombre. La escena para la segunda parte ya era bien diferente. Lógicamente, San Lorenzo, ahora sí con Rivero, salió con todo. Encontró premio enseguida, con otro gol de Silvera, y sintió que tenía el empate al alcance de la mano. Racing, en inferioridad numérica, se resignó a una resistencia por momentos angustiante. Aguantaba como podía, hasta que Menseguez se filtró en el área, Pellerano le cometió infracción y Lunati sancionó el penal. La Gata Fernández lo ejecutó como Ortega lo había hecho ante San Lorenzo: un amague prolongado, que el debutante Martínez Gullota leyó bien y atajó. Un golpe durísimo para el ánimo del Ciclón. Atrincherado, casi sin posibilidades de intentar una respuesta y jugado muchas veces a la resolución fortuita de los ataques del Ciclón, Racing solamente pedía que el tiempo se consumiera. San Lorenzo, que ya tenía a Bilos y a Romeo, no encontraba el empate que merecía largamente y eso lo ponía más nervioso. Y cuando parecía que la impotencia iba a consumirlo, apareció la cabeza de Romeo, en palomita, que hizo justicia. El Ciclón siguió creyendo que podía más. Otra vez estaba en lo cierto. Llegó un pelotazo desde la derecha y una pifia de Cabral le arrebató a su arquero la pelota, a la que Romeo le dio el último empujón a la red. El toque final para un triunfo inolvidable estaba dado, para inscribir este San Lorenzo-Racing en la galería de los clásicos eternos de nuestro fútbol. 12 partidos lleva invicto como local el Ciclón; su última caída fue con Quilmes, el 8/12/06, por 4-2 El de anoche fue el partido número 150 entre San Lorenzo y Racing. Tras mucho tiempo, el Ciclón sacó ventaja: tiene 55 éxitos contra 54. Tras ser cuestionado en Boca-Gimnasia LP, el juez Lunati tuvo un trabajo correcto; expulsó bien a Campagnuolo y hubo penal a Menseguez. La hinchada de San Lorenzo recibió con silbidos a su ex arquero Campagnuolo; la gente de Racing trató igual a Juan Manuel Torres. Inicio | Deportiva | nota | arriba